Mencionar que vivimos en la era de la información suena quizá reiterativo a estas alturas del nuevo milenio. Lo paradójico es que, a pesar de las constantes repeticiones, esta no tan novedoda realidad no ha calado ni ha sido comprendida del todo por muchos aldeanos globales.
La comunicación gobierna el pensamiento y la acción de las personas en casi todos los fueros, eso lo sabemos. Además, estamos concientes de que su influencia es mayor a la de años atrás. Hoy, si alguien no es capaz de saber comunicarse o carece de los instrumentos básicos (materiales e intangibles) para emitir o recibir mensajes en consonancia con sus requerimientos u objetivos, entonces tendrá pocas oportunidades de desarrollarse y/o alcanzar sus metas previstas.
Lo mismo sucede con las empresas. En las sociedades modernas, la empresa se ciñe como un elemento fundamental que contribuye al crecimiento económico, al desarrollo y al impulso de una sociedad mejor cohesionada. Por ello, las organizaciones de hoy deben comunicar bien cuando lo necesiten y en el momento que se les requiera. Quizá los métodos y formas de hacerlo dependerán de su tamaño, estrategia y actividad; pero las reglas esenciales para todas es que deberán realizarlo en forma nítida, clara y transparente.
Esta bitácora pretende, de alguna manera, contribuir con impulsar la idea de que la comunicación, tanto interna como externa, es el mejor camino que pueden adoptar las empresas para llegar a buen puerto; sea productivo o de posicionamiento en su mercado. Todo ello a través de las informaciones, opiniones y análisis acerca de las nuevas tendencias globales en lo concerniente a la aplicación de lo que se conoce como Comunicación Corporativa.